La evolución y el mundo de las letras

Nueva ortografía y tildes

 

A los que procedemos del mundo de las ciencias puras, en el que dos más dos siempre serán cuatro, la recta siempre será la distancia más corta entre dos puntos o donde las especies evolucionan lentamente; nos cuesta mucho entender el mundo de las letras, en el que casi todo parece relativo o es susceptible de modificación en menos de una generación.

No logramos entender cómo los catedráticos de la Real Academia Española acepten que aquellos que memorizamos y aprendimos numerosas reglas ortográficas y gramaticales desde nuestra más tierna infancia (en contra de nuestra voluntad, ya que por aquel entonces, ya se nos ponía la carne de gallina al mirar por un microscopio) pretenden que ahora, unas pocas décadas después, aprendamos nuevos listados de voces biacentuales o de palabras que admiten dos formas de escritura.

¿Cómo vamos a conseguir escribir sólo (cuando es adverbio y equivale a solamente) sin tilde o vamos a dejar de acentuar pronombres demostrativos como éste, ése o aquél? ¡¡Con lo que nos costó diferenciarlos en su momento!!

Y ¿qué me decís de las palabras que se encuentran en transición? Aquellas que cuando las buscas en el DRAE, este ya nos va avisando, o más bien, amenazando con un cambio en su próxima edición. ¿Qué haremos los correctores de textos en estos periodos / períodos de espera? (¡Vaya, me ha salido una de esas voces biacentuales!)

 Consulta el DRAE aquí.

Podríamos llegar a asimilar que el lenguaje, como parte de los seres vivos, sea inevitable que evolucione. Incluso podríamos llegar a entender que no lo haga a su misma velocidad. Pero ¿por qué no esperamos, al menos, una generación para que sean nuestros hijos los que aprendan una nueva gramática o una nueva forma de acentuación?

Aunque, sinceramente, como las nuevas generaciones se aficionen al uso de WhatsApp o aplicaciones similares, dudo que la próxima revisión de la DRAE incluya muchas palabras con tilde.

Tiempo al tiempo… 😉

Esther