El peligro de la autocorrección y de la predicción

Corrección profesional

 

Cuando veo películas como Transcendence, sobre la inteligencia artificial y me doy cuenta de los rápidos avances tecnológicos, me surge la duda de si algún programa informático, en breve, será capaz de sustituirme como correctora.

Entonces llega a mis manos algún mensaje machacado por la función predictiva, a través de una de esas aplicaciones de las redes sociales, en las que la gente escribe muy deprisa, sin mirar hacia atrás y permitiendo que el programa demuele su escrito. En algunas ocasiones, sencillamente no entiendo nada y en otras, solo puedo sonreír al leer el contenido.

Hace unos días, le contaba a una amiga que iba al fisioterapeuta para que me tratara unas contracturas. Ella, o mejor dicho, su asistente automático, me contestó que también ella debía vigilar sus “constructoras”. Me hizo sonreír el hecho de que el texto predictivo “pensase” que la probabilidad de que un humano tenga constructoras es mayor que la de tener contracturas.

Los programas de tratamiento de texto, por su lado, invitan a utilizar su corrector ortográfico o gramatical. Aunque la reducción de mi salario vaya en ello, no os voy a aconsejar que no lo uséis (a mí me encanta cuando el autocorrector me avisa de que me estoy volviendo un poco loca, colocando más tildes de las necesarias) pero sí que lo hagáis con prudencia.

Tened en cuenta sus recomendaciones, pero no le dejéis modificar el texto a sus anchas. Recordad que sirve para aconsejarnos en cuestiones de ortografía o de gramática, pero no en el campo de la semántica, en el que está pez (por ejemplo, él no “entendería” esta última expresión)

La inteligencia artificial no me asusta, ya que es más artificial que inteligente 😉

Esther